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Violencia de género
Un problema que aumenta en la Argentina

El aumento de la violencia en la Argentina no se da sólo en las calles, sino que la que viven miles de mujeres diariamente al interior de sus familias, aumenta en forma escalofriante. Las cifras de un delito que no para de crecer, y por qué una mayor conciencia social es central para acabar con la violencia de género
La violencia de género es un flagelo que azota no sólo a nuestro país, sino al mundo entero, con cifras escalofriantes sobre el número de mujeres que sufren por este delito, que aumentan año a año y que por el momento no se pueden detener a pesar de la introducción de leyes para acabar con este maltrato. 
En muchos casos, el silencio que rodea tanto a las víctimas como a las familias de las mismas, son claves para no poder erradicar un delito que se agrava con el correr del tiempo y que las circunstancias sociales, según los especialistas, amenazan con empeorar aún más en el futuro cercano.
A pesar de que la Argentina ha avanzado en materia legislativa con la sanción de la Ley 26485, que es la Ley de Protección Integral para Prevenir, Sancionar, y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales, la situación en vez de disminuir, no ha hecho más que crecer en sus números, preocupando a las autoridades oficiales.
La Ley 26485 sirvió para dejar en claro que es lo que se define como violencia, y la misma dice que las mujeres toda conducta, acción u omisión, que de manera directa o indirecta, tanto en el ámbito público como en el privado, basada en una relación desigual de poder, afecte su vida, libertad, dignidad, integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial, como así también su seguridad personal. Quedan comprendidas las perpetradas desde el Estado o por sus agentes. Se considera violencia indirecta, a los efectos de la presente ley, toda conducta, acción u omisión, disposición, criterio o práctica discriminatoria que ponga a la mujer en desventaja con respecto al varón.
Esta definición sirvió para que se pueda avanzar judicialmente en la penalización de un delito que hasta entonces estaba totalmente vacío de contenido en materia judicial, y que a partir de entonces se puede empezar a juzgar a los miles hombres que diariamente ejercen violencia contra las mujeres en nuestro país.
Los organismos defensores de los derechos de la mujer, sostienen que más del 90% de los casos de violencia que sufren las mujeres en el seno de sus familias, es violencia física y psicológica; y casi un tercio de las mismas contienen además amenazas de muerte directa para ellas o algún miembro de su familia. 
En diálogo con la Agencia de Noticias CNA, Eduardo Guarna, ex defensor del pueblo adjunto de la Ciudad de Buenos Aires y presidente de la ONG Fiscales sin Fronteras, aseguró que «la violencia de género viene mal; hoy en día en la Argentina el género femenino es casi una víctima diaria, porque no solamente tenemos que ver los delitos sexuales, sino que también tenemos que ver lo que es la violencia doméstica».
Para Guarna, que se desempeñó como Inspector de Cárceles durante la gestión de Gustavo Béliz en el Ministerio de Justicia en la primera etapa del gobierno de Néstor Kirchner, «hoy la mujer está de vuelta siendo sometida a lo que es la violencia, las golpizas, los malos tratos tanto psicológicos como físicos, y hoy también se está viendo una tendencia hacia el abuso de la minoridad, familias propias inclusive. Esto es un tema que está preocupando bastante, porque es el delito que más crecimiento ha tenido en los últimos dos años».
 «En la Argentina ha aumentado muchísimo lo que son los delitos de violencia doméstica, también lo que es el delito sexual, mucho más inclusive que lo que son los homicidios; y esto es preocupante, porque hay que ver cual es la tendencia que está existiendo, y justamente sobre eso es que hay que operarla», destacó Guarna.
 Para este especialista en temas de seguridad en nuestro país, el estado de la Justicia tiene mucho que ver con este aumento, porque «tenemos es una justicia burocratizada, tenemos mucha justicia, muchos fiscales, muchos jueces, muchos defensores, pero cuando la aplicación de los recursos está mal orientado, vamos al fracaso, y esto está relacionado con lo que le comenté al principio. Si vamos a tener un fiscal, un juez y un defensor, que va a perseguir a alguien por un robo sin armas, hurto, o sea, un robo simple, no es lo mismo que tener un fiscal, un juez o un defensor para delitos de mayor cuantía», subrayó.
 En ese sentido, el ex funcionario kirchnerista indicó que «la inseguridad existe desde que nacemos. Desde que salimos del cuerpo de nuestra madre estamos pasibles a la inseguridad y los vaivenes que puede tener una vida. Hay que afrontarla, mirarla de frente y tratar de encontrar las soluciones, y cuando un individuo se para de frente al problema e intenta junto con otro encontrar una solución, es lo mejor que puede pasar».
 Justamente esto último expresado por Guarna, es en lo que coinciden la mayoría de los especialistas en el tema para acabar con el tema de la inseguridad femenina ante la violencia machista. Para todos ellos, lo mejor que le puede pasar a un país y a una sociedad en su conjunto, es la toma de una mayor conciencia social para acabar con la violencia de género.
 Por otra parte, y a pesar de que reconocen los esfuerzos del gobierno nacional para intentar acabar con este tema, y de reconocer que la Ley 26485 ha sido un avance cuantitativo en el tema, se le pide a las autoridades nacionales y provinciales un compromiso más fuerte y que de una vez por todas se tome como un objetivo prioritario y como política de Estado la acción para una mayor igualdad de la mujer con el hombre en nuestro país.
Lo que se pide desde estos cuerpos es una mayor actividad consensuada y coordinada entre los organismos nacionales y provinciales encargados en coordinar estos programas e implementar los mismos en forma rápida, urgente y lo más efectivo posibles, ya que aseguran que es la única manera de parar con un flagelo que duele a todos los argentinos.
Todas estas medidas que se exigen desde los organismos defensores de los derechos de la mujer, deben ir acompañados también de un gran cambio cultural por parte de la población, donde se cambie la mentalidad del argentino medio, donde se entienda que no es más macho aquel que golpea cobarde y salvajemente a una mujer, sino que por el contrario, es un delincuente que comete un delito, y por lo tanto es punible de una sanción.
Sólo con una toma de conciencia grande por parte de todos los habitantes de la Argentina , con una Justicia que actúe rápida y efectivamente ante cada una de las causas de violencia de género, y con un cambio en la mentalidad de los argentinos, se podrá cambiar este estado de situación, que nos hace estar siglos retrasados y más cerca de la barbarie que de la civilización.

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