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Morteros, Córdoba, Argentina /

Los niños necesitan tus abrazos para sentirse parte del mundo

¿Sabías que el contacto físico favorece la conexión neuronal y acelera el desarrollo de estructuras cerebrales? Los abrazos también ayudan a fortalecer el sistema inmunológico y transmiten calma.
Los niños llegan a este mundo desnudos y necesitados de calor, emociones y, ante todo, unas raíces desde las cuales crecer. Los abrazos, lo creamos o no, edifican el buen crecimiento emocional y físico de los más pequeños.
Es posible que a más de uno le haya sorprendido la expresión ”abrazos para sentirse parte del mundo”. Esta idea encierra en realidad la necesidad básica de aportar seguridad y reconocimiento al niño.
Una criatura segura que se siente reconocida y valorada a través del afecto de los abrazos, de las caricias y las palabras positivas, obtiene el aliento necesario para abrirse paso por el mundo con una mejor autoestima.

Necesito tus abrazos para encontrarme a mí mismo
Un dato que debe obligarnos a descubrir es la importancia del contacto físico en la crianza del niño, y es que, en los orfanatos, aquellos bebés que no reciben caricias, abrazos y palabras frecuentes, no se desarrollan de forma saludable.
Un niño que llora y que no es atendido dejará de llamar la atención del adulto porque comprende que no va a ser respondido. Un llanto que no se atiende genera estrés en el cerebro del pequeño.
Una criatura que no es abrazada, a la que no se le ofrecen refuerzos positivos constantes, desarrolla un sistema inmunológico más débil. Además, sus estructuras cerebrales estarán marcadas por la ansiedad, y la desprotección.
El contacto físico son estímulos sensoriales que favorecen la conexión neuronal. Cuantas más caricias, más abrazos y más palabras, daremos paso a un mayor tejido neuronal y unas estructuras cerebrales que se desarrollan más rápido.
No dudes pues en ofrecer todo el contacto físico que te sea posible en esos primeros años de vida de tu hijo. La unión que estableces con ellos va más allá de la piel, es la magia de unos sentidos que edifican puentes para que el niño, el día de mañana, se sienta más seguro, más feliz.

El efecto tranquilizador de los abrazos
Las caricias y los abrazos son gestos terapéuticos cargados de significado. Lo que se sucede en nuestro cerebro con esa unión de la piel y el alma genera cambios muy interesantes que debemos tener en cuenta.

Los abrazos relajan
Cuando nos acarician o abrazan con intensidad nuestro cerebro segrega oxitocina. Esta hormona regula los estados de tristeza, tiene un efecto calmante en los niños y adultos y aumenta nuestras defensas naturales.
No es necesario que un niño llore para que lo abracemos y se calme. Cualquier momento es bueno.

Los abrazos tienen más poder si vienen de parte de personas significativas
Ahora bien, todos sabemos que cuando los niños se hacen mayores ya les molesta un poco este tipo de gestos. Reclaman independencia y ven estas muestras de afecto como algo reservado a la infancia.
Aunque los eviten, en su interior los siguen agradeciendo. Les demostramos que los queremos, que les damos valor como persona y los reconocemos como parte importante de nosotros mismos. De nuestra familia.
Algo que debemos tener en cuenta es que un abrazo tiene más poder si nos lo ofrece alguien a quien amamos. Un niño agradecerá un abrazo de su maestra, pero los tuyos, los de su madre y su padre, ofrecen mayor calma, mayor emoción.
Una forma en que nuestros niños van a integrar el buen hábito de dar abrazos, es que los vean día a día en casa. Deben ser algo normal y cotidiano.

Abrazos para disuadir miedos
Vivir un mal día, tener una pesadilla, mostrar inseguridad, temor, tener dudas, tener frío, sentir inquietud… Cualquiera de estas dimensiones puede ser aliviada y apagada con los abrazos.
El desarrollo emocional de un niño suele atravesar muchas de estas situaciones. En ocasiones, nosotros no nos damos cuenta de que han tenido un mal día en el colegio, de que los celos por sus hermanos les abocan a pensar cosas erróneas.
Por ello, en ocasiones, el poder de un abrazo es superior a una palabra. No dudes en abrazarlos cuando lo necesiten o cuando veas que se apagan sus sonrisas. Al instante notarás cómo cambia su expresión, y cómo se desaparecen esas sombras momentáneas que todos tenemos.
Los abrazos nos unen a las personas que amamos y destruyen miedos e inseguridades. Los abrazos nos dan raíces y nos hacen parte del mundo.
Fuente: Mejorconsalud.com


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