}
A propósito de las democracias : nombreBlog
Morteros, Córdoba, Argentina /

A propósito de las democracias

Por Tomás Allan
Algunos eventos que se vienen dando en el mundo en el último tiempo, tienen que llamar nuestra atención, quieren decirnos algo. Vemos protestas diarias; manifestaciones contra la corrupción; descontento y la bajísima aprobación para algunos personajes políticos, como Temer en Brasil; grandes movilizaciones como el Movimiento de los Indignados en España y el Ocupa Wall Street en USA. Pero fundamentalmente, se destaca el ascenso de personajes, tanto de izquierda como de derecha, con fuertes discursos contra el “establishment”, palabra de moda si las hay.
Entendemos a esta noción, denominador común en las expresiones de descontento, como la clase dominante, los ricos poseedores de grandes fortunas, pero que a su vez tienen a funcionarios públicos y medios de comunicación que les son funcionales. Forman así, entre todos, el estrato que verdaderamente detenta el poder y lo utiliza para su provecho.

Estas señales evidencian una crisis de representatividad. El pueblo se siente cada vez menos y peor representado, cada vez más alejado de una clase política que poco responde a sus intereses y mucho, atiende a los de arriba.

La indignación se viene manifestando de diversas formas, a través de movilizaciones y protestas, o a través de nuevos representantes que se dicen combatir al sistema y prometen reformarlo.

Varias lecturas se han hecho ya sobre el aspecto económico del tema, generalmente relacionadas a la globalización. Pero menos se ha hablado sobre su aspecto más puramente político: estamos asistiendo, ni más ni menos, a una crisis del sistema político (cuando no, tal vez, del sistema entero) que nos lleva a cuestionar la democracia liberal tradicional, o sea, la forma de democracia representativa occidental que nos rige desde los tiempos de la Revolución Francesa.

Un sistema político lleno de agujeros

En un ilustrativo capítulo de la serie House of Cards, Frank Underwood, el protagonista que hace de trepador político, logra como diputado sancionar una ley que extiende la edad jubilatoria por cinco años. Para lograr esto, primero debe convencer a algunos de sus pares del Congreso que voten a favor de la reforma. ¿Cómo lo hace? Ofreciéndoles facilidades para sus negocios personales. Conclusión: millones de personas deben esperar cinco años más para jubilarse porque uno quería más poder, y otros, más plata. Sí, los mismos que habían sido elegidos por el voto para representar sus deseos e intereses. Una radiografía de la realidad.

Todos vemos por estos días el escándalo de la multinacional Odebrecht. Por otro lado, Wikileaks ha revelado documentos que dan cuenta de cómo el Departamento de Estado de los Estados Unidos haría lobby con Monsanto en el exterior para que los países lo acepten, lo dejen hacer sus negocios y acomoden leyes a su favor.

Traer cada ejemplo de un sistema que se encuentra corrompido sería tarea interminable. Jueces y fiscales que responden a intereses económicos; empresas que pagan por leyes a su favor o por “vistas gordas” que dejen pasar fraudulencias y deterioros al ambiente; presidentes, legisladores y demás funcionarios vendiéndose por dinero, sacando rédito personal de las cuentas del Estado y tramando relaciones oscuras con tal de permanecer en el poder; empresarios que aportan plata para la campaña electoral y se lo cobran luego con “favores”.

¿Qué tan lejos estamos de la noción de democracia tal como la definió alguna vez Abraham Lincoln? “El gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”.

Lejos del cuento de la democracia ideal, el contra-cuento dice, acorde a la realidad, que en nuestra forma de gobierno los pobres contadísimas veces tienen acceso a un puesto en donde tomen decisiones trascendentales. No es accesible el filtro de las campañas electorales multimillonarias y los entramados de poder que se juegan en el campo político. Nada cerca del “cualquiera puede ser elegido” que nos enseñan.

La alternativa de la democracia semi-directa

Resulta un tanto preocupante observar que haya tomado fuerza como opción la ultraderecha occidental. Así, han logrado, Trump, Le Pen y compañía, con mayor o menor éxito, capturar a través del discurso todo el descontento y enojo actual.

Ante un sistema en crisis que deja ver cada vez más sus falencias y con una alternativa aún peor -que además, dudo que toque algo de aquello que critica-, se vuelve fundamental comenzar a proponer otras salidas. Y es aquí donde entra, al menos desde estas líneas, la idea de una democracia semi-directa.

En el caso de Argentina, particularmente, tenemos en nuestra Constitución dos bellísimos adornos: la consulta popular y la iniciativa popular, incluidas a partir de la reforma de 1994. Dos instituciones de democracia semi-directa que apenas se usaron en 23 años. La consulta popular –plebiscito o referéndum- consiste en someter a votación una ley, pudiendo ser rechazada. La iniciativa popular, por su parte, permite a los ciudadanos formular un proyecto de ley para llevarlo al Congreso y, superada determinada cantidad de firmas, éste debe tratarlo obligatoriamente en un tiempo definido o, como en otros países, aprobarlo o no en la urnas.

La otra institución, que no contiene nuestra Constitución Nacional pero sí otras de América Latina –aunque se ha sido muy poco usada- es la revocatoria de mandato. Es decir, la posibilidad que tiene la ciudadanía de decidir, durante el mandato vigente de un presidente/a, si quiere que este/a continúe o finalizarlo antes de tiempo.

A modo de ejemplo, vamos a un tema actual: el gobierno habría acordado con China la instalación de una planta nuclear aquí en Argentina. Varias personas advirtieron sobre los perjuicios que podría ocasionar eso en el ambiente y en la salud. ¿Alguien nos consultó? ¿Por qué no podemos decidir si lo queremos o no?

Así lo hizo el pueblo de Neuquén, que después de meses de marchas forzó un plebiscito y le dijo “no” a la explotación minera a cielo abierto. También la ciudadanía islandesa en 2010, rechazando el salvataje con su dinero a los bancos que causaron la crisis. Lo mismo hacen los vecinos suizos, reyes de la democracia semi-directa, que desde 1848 trataron, sólo a nivel federal, más de 550 temas por este mecanismo, además de reunirse en asambleas a nivel local para desarrollar medidas y asignar el presupuesto para educación, salud, deportes, asistencia social, entre otros.

Darle vida a estas herramientas va necesariamente de la mano de fomentar las asambleas populares; promover el debate social de los temas a decidir; transformar el enojo y el descontento -que hoy se manifiesta en escepticismo y rechazo a la política- en interés y participación política. Dejar de limitarnos a poner un sobre en la urna cada dos años.

Primero, quizás debamos deconstruir la idea establecida de que esto, firmar un contrato en blanco con nuestros representantes para que actúen por nosotros, es la democracia y ninguna otra cosa lo puede ser. Desnaturalizar aquello que se cree inherente a la vida en sociedad misma, y que no nos permite creer en otras formas de organizar el sistema de toma de decisiones que regulan nuestro vivir. Reconocer así que la sociedad puede dirigirse prescindiendo de una elite que se haga cargo, y de esta manera ir hacia otra forma de ejercer y distribuir el poder.

Me permito entonces, sugerir la necesidad de crear nuevas instituciones, y de revivir aquellas que nacieron, aparentemente, para no ser usadas. Que los reclamos de las clases medias y bajas, aquellas que no detentan el poder fáctico, comiencen a enfocarse en exigir un traslado de poder político desde la elite que lo posee, hacia ellas, concretamente a través de una reforma institucional que se oriente a establecer formas de democracia semi-directa.

Probablemente no sea el sistema ideal que algunos nos permitimos soñar; pero aumentar el control del pueblo, arrancar un pedazo de poder que hoy no tenemos, puede ser un primer paso para ir hacia otro orden social y político. Es posible que para que se cumpla con el concepto de democracia de Lincoln, debamos ir primero por el “por”, para que luego, efectivamente, el gobierno sea “para el pueblo”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Espacio para los lectores
Esperamos su comentario sobre esta noticia.
IMPORTANTE !!! Regionalisimo, NO tiene responsabilidad alguna sobre comentarios de terceros, los mismos son de exclusiva responsabilidad del que los emite, Regionalisimo se reserva el derecho de eliminar aquellos comentarios injuriantes, discriminadores o contrarios a las leyes de la República Argentina.
Gracias por su aporte