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Morteros, Córdoba, Argentina /

Niñeras precarizadas

Por Andrea Perino
Las cuidadoras de niños, niñas y ancianos y las personas que realizan tareas de limpieza, planchado, son parte del personal que muchas familias actualmente necesitan para poder trabajar fuera de sus hogares. Casi indispensables para muchos trabajadores en relación de dependencia, son las más afectadas en estos tiempos de fuerte crisis económica, inmersas en una sociedad que las descalifica, discrimina y hasta trata con menos respeto por las tareas que realizan.

Las niñeras además de irrisorios salarios, que muy difícilmente se relacionan a los fijados por la ley de trabajadores y trabajadoras del servicio doméstico, trabajan en negro, sin obra social, sin aguinaldo, en definitiva sin aportes y a dependencia de horarios y el bolsillo de quienes las contratan. Es que en tiempo de crisis el miedo a perder el empleo es grande y se negocia hasta donde, dicen, puede pagar los empleadores.

Testimonios de trabajadoras
Con el propósito de trazar un panorama sobre la actual situación laboral de las cuidadoras de niños y niñas, desde Regionalísimo, consultamos siete personas. Ante el recurrente temor de la pérdida de sus puestos laborales y alguna represalia por parte de sus empleadores u empleadoras, garantizamos preservar sus nombres, por lo tanto, los brindados a continuación son nombres ficticios. 
Francisca, tiene 50 años, es una empleada que trabaja cuatro horas diarias (de lunes a sábado) por la mañana, realizando tareas de limpieza y también cocina todos los mediodías, hace más de quince años para la misma familia. Su salario es de 4000 mil pesos mensuales. No cuenta con obra social ni aportes de ningún tipo.
Roxana es niñera y tiene a su cuidado un bebé de pocos meses de vida. Trabaja seis horas diarias, en negro, cobra 3000 pesos mensuales. En el mes de Julio le dijeron que no vaya porque como la empleadora es docente y por dos semanas no hay clases, por las vacaciones de invierno no la necesitan, quedando ese mes sin trabajar y sin cobrar. Roxana no ha percibido el aguinaldo correspondiente.
Marianela tiene 43 años, es niñera y realiza tareas de limpieza, de lunes a viernes por cuatro horas diarias, cobra 2500 pesos mensuales. Cobra en negro, sin aportes, ni obra social. «No me animo a pedir aumento, viste que hay poco trabajo, si sabés de algo avisame», dice preocupada.
Lidia, de 40 años de edad, tiene a su cuidado dos niños desde la mañana temprano hasta las 21hs., a veces más. Trabaja en negro por 4000 pesos mensuales, poniendo de su bolsillo desayunos y meriendas para los dos niños que cuida, «más de una vez también les doy la cena porque la madre regresa de su trabajo como cajera de un comercio muy tarde», explica.
Raquel tiene 20 años, dejó de estudiar por sus horarios de trabajo, «es mucho sacrificio estudiar y trabajar, tenía que pedir permiso en el nocturno para llegar un poco más tarde y decidí no seguir por ahora». Raquel cuida una niña ocho horas diarias, cuatro por la mañana y cuatro por la tarde. Su salario no llega a 4000 pesos mensuales, «muchas veces trabajo también los sábados cuando no la puede cuidar su abuela», dice. 
Soledad tiene 43 años, 15 trabajando como niñera para distintas familias. Trabaja de lunes a jueves; los lunes y jueves todo el día y martes y miércoles medio día. Cobra 4000 pesos mensuales en blanco, con aportes: «Yo estoy contenta con el trabajo, desde el primer día me entregaron los chicos, «hacé de cuenta que son tuyos», me dijeron», expresó. Asimismo manifestó: «Si los chicos van a la escuela limpio, si están en la casa no tengo que limpiar, la atención es sobre los niños».
Anabel, de 30 cuida a dos niños, de 6 y 2 años respectivamente, 8 hs. diarias, de lunes a viernes. Su salario es de 3500 pesos mensuales, en negro.

Salarios
Mientras Griselda Miranda, del Sindicato de Personal de Casas de Familia de la provincia de Córdoba, en una nota realizada en Julio del 2015 manifestaba: «No estamos más en la época de esclavitud, tienen que trabajar y cobrar su sueldo, después de ahí que ellos te regalen cosas bienvenidos sean, porque en muchos casos las mujeres tienen miedo de cobrar porque les regalan algo extra a fin de año, el juego de sillas usado porque los empleadores compraron uno nuevo por ejemplo», además de enfatizar que a partir de 2015 con la sanción de la ley 26844 todas las empleadas y empleados del servicio doméstico tienen una ley que los ampara; la crisis económica y la falta de empleo han hecho que la situación laboral cambie drásticamente.
Miranda, en una consulta realizada recientemente por este medio, manifestó que las cuidadoras de niños y niñas deberían estar cobrando entre 85 y 100 pesos la hora. «Para cuidar niños si son cuatro horas deberían cobrar un básico mínimo de 5 mil pesos y para cuidado de personas, según los horarios, desde 8000 a 10000mil pesos», expresó.

Explotados que explotan
Marcos Griffa, Doctor en Ciencias Sociales, Magister en Antropología, Licenciado en Tiempo libre y Recreación, Profesor de la Universidad Provincial de Córdoba y del Inescer (Villa María) e investigador sobre Juventudes, Juegos y Cultura Popular. Además ha escrito «Jóvenes y murgas en los 90. Genealogía de un nuevo movimiento juvenil en la Argentina neoliberal» y «Los de atrás de la vía. Un estudio etnográfico sobre prácticas lúdicas y (re)producción social en un pueblo de la pampa gringa». 
Sabemos que en un sistema como el capitalista la concentración de la riqueza está en manos de unos pocos, que por lo general, necesitan del trabajo de otras personas, varones y mujeres explotados en muchos casos y mucho más en estos tiempos, donde se incrementa el temor a perder un puesto de trabajo y se aceptan condiciones laborales casi inaceptables.
Pero porque esa llamada clase media, que necesita de otras personas para el cuidado de los niños y niñas en sus hogares, cuidado de ancianos o tareas de limpieza reproduce esa explotación, vivida por ellos, en muchos casos por sus empleadores.
Es la incapacidad de ponerse en el lugar del otro trabajador, es la discriminación por tal vez por el tipo de trabajo que requiere menos nivel de educación, son los salarios que no alcanzan para llegar a fin de mes y entonces les pagan poco porque ellos cobran poco. Cuál es la cuestión por la cual la «clase media» termina reproduciendo la explotación, de la que ellos, también son víctimas.
Para tener una visión más amplia sobre el tema preguntamos al Dr. Marcos Griffa, quien explica que en este caso: «explotados que se convierten en explotadores» hay una reproducción de las relaciones de explotación. 
Preguntado sobre porque sucede esto manifiesta: «Es interesante analizar estos mecanismos de reproducción de estas relaciones y de este sistema, por supuesto que este sistema hace que incorporemos, es decir hagamos cuerpo, carne, este tipo de relaciones para que pueda perpetuarse».
También explica que «hay una falsa conciencia de clase. La falsa conciencia de clase es tener una mirada sobre el mundo que no concuerda con tu propia posición y con tus propios intereses de clase. A la clase media que adoptaba la ideología de la burguesía Jauretche los llamaba «medio pelo» y en Suardi se le suma la particularidad que intenté expresar en el libro (Los de atrás de la vía) respecto a la relación entre gringos y criollos. Hay una racialización de las relaciones de clase, que complejiza aún más ello.
Griffa en su libro explica cuáles son las características que se les atribuyen a los gringos y a los criollos (negros) dentro de una sociedad como la suardense; considerando a los gringos como gente trabajadora, de espíritu pujante, inquieto y visionario; mientras que los criollos deben conformarse con adaptarse a los destinos conducidos por aquellos, no formando parte de sus círculos sociales de participación política, religiosa o asociativa. 
Por otra parte, indagado sobre si el implemento de alguna política por parte del municipio podría cambiar alguna de estas prácticas sociales, sin necesidad de acabar con el sistema capitalista, para mejorar las condiciones laborales y velar por el trabajo en blanco para las cuidadoras de niños, niñas y ancianos, dijo que es importante que existan políticas que mejoren las situaciones laborales de las y los trabajadores, pero «ni ello cambia estas relaciones, si sólo son pensadas en el plano de la reproducción económica, material, sino que también, y fundamentalmente, debemos prestar atención a cómo ellas se reproducen en nuestras cabezas, en nuestras ideas, en nuestras percepciones, en nuestras concepciones, es decir, en el plano de lo cultural, que es mucho más profundo y más complejo, en nuestra cosmovisión del mundo, de la vida y del otro».
Asimismo, Griffa preguntado sobre cuales son algunas de las formas en que el sistema logra reproducir esa explotación, expresó que son múltiples las formas, «aún formas que son sutiles, casi imperceptibles, que están instaladas en el sentido común y en sentido práctico, en el nivel de la producción económica, material y en el nivel de la producción simbólica, cultural, puede que en algunos casos no son relaciones de explotación, tal como la entendemos, pero sí de dominación».
Entonces, para amoldarnos a este sistema capitalista nos vienen trabajando desde pequeños, utilizando distintos mecanismos desde nuestros hogares y que se van reforzando en otros ámbitos como la escuela y solo pocas personas pueden llegar a cuestionar, porque las demás no tienen ningún descontento con el sistema o si lo tienen pero no cuestionan, piensan que es la única opción, reflexioné.
Mientras el Dr. Griffa convino diciendo que «Precisamente eso es sentido común, así se construye el sentido común, y así opera en nuestras prácticas. Jauretche hablará de zonceras, Bourdieu de hábitus, Gramsci de sentido común y es precisamente eso, allí está la clave de la reproducción socialy su naturalización».
Según lo explicado por el profesional nacido en Suardi, el sentido común entonces podría cambiar dependiendo de la persona. Sobre este tema Griffa, manifiesta que podemos desnaturalizar aquello que aparece como natural, como dado que «es así», es decir, rescatar el buen sentido o sentido crítico, reflexivo.
Según lo expuesto para poder lograr este cambio en la sociedad se necesita desnaturalizar lo que tenemos impuesto y creemos natural, como las creencias de quienes son los de arriba y quienes los de abajo, los que no pueden tener un salario digno por no contar con la educación necesaria, parapoder lograr una sociedad más justa, con condiciones laborales dignas para los trabajadores y trabajadoras del servicio doméstico,donde explotados no se conviertan en explotadores, sino que visualicen en el otro u otra, otro trabajador con derechos, a tener un salario digno igual que el que creenles pertenece, una obra social, un aguinaldo, para poder vivir dignamente.

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