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Morteros, Córdoba, Argentina /

Dejaron que partiera hacia otra geografía un símbolo de la colonización y el trabajo

Una pieza que es parte de la historia del mundo y argentina, acaba de perder la comunidad de Brinkmann al dejar que el tractor a vapor «Case» que fuera restaurado por José Canalís vaya a formar parte del Museo de Tractores del Zoo-Lujan, en la provincia de Buenos Aires. Un patrimonio representativo del trabajo en la virgen tierra para la fecundación de nuestros pueblos que ya no podrán observar y valorar las nuevas generaciones de esta geografía.
El famoso Case que fue totalmente reconstruido y puesto en funcionamiento en la década del ochenta en Brinkmann por José Canalis, dejó de ser patrimonio de la comunidad al lograr valorización de la ciudad de Lujan que se lo llevó para su museo de tractores. En aquella ciudad después de la correspondiente revisión de la caldera y control va ser puesto en marcha para ser mostrado al país, como antes lo hacía con mucho cariño su re constructor.
José Canalis quien junto a sus hijos Hugo y Raúl, se dedicaba a la reparación de tractores Case y topadoras, se había propuesto en la década del setenta del siglo pasado, armar un motor a vapor antes que falleciera su padre, Bernardo, por lo tanto comienza con la búsqueda, encargando a cada persona que se enteraba que recorría los pueblos le avisara si veía algún tractor de ese tipo.
Un vendedor de almacén en 1978 le avisa que en San Carlos Sur, provincia de Santa Fe, había un tractor a vapor abandonado. José viaja hasta esa población se encuentra no solo con un tractor a vapor, sino que además era un «Case», la marca que desde siempre junto a su padre e hijos representaron en la zona. Logrando un reconocimiento de la empresa estadounidense por modificaciones realizadas a un motor que funcionaba con el combustible agricolero para que funcione a nafta. 
Se contacta con la propietaria, quien le dice que no lo vendía porque era un recuerdo de su esposo, quien había fallecido trabajando con el mismo. Al asegurarle que no lo iba a transformar en chatarra, sino que tenía la intención de ponerlo en marcha logra convencer a la mujer, trasladando el mismo a su taller de Brinkmann.
Comienzan con la limpieza, se pone en contacto con la compañía en Estados Unidos consiguiendo el manual técnico, fue fabricando los repuestos que le faltaban, hasta que después de varios años de trabajo logra que el mismo comience a funcionar, para luego terminar con su restauración completa de pintura original y demás detalles.
A partir de mediados de la década del ochenta, Brinkmann comienza a trascender en las exposiciones de importancia que se llevaban a cabo en distintos lugares del país al ser expuesto el tractor a vapor «Case» puesto en marcha por José Canalis. Entre otras estuvo en la exposición de Palermo, siendo visitado por el entonces presidente Raúl Alfonsín a quien le hizo entrega de una carta en la que según nos contó entre otras cosas le decía que su taller se encontraba frente a una confitería bailable viendo como los jóvenes habían perdido interés por el trabajo, señalando que en época de esos motores a vapor los chicos iban a alimentar el motor, aprendiendo a trabajar, mientras que en ese momento los chicos aprendían a drogarse.

El funcionamiento del motor a vapor
Los adolescentes en esa época entre otras tareas, se dedicaban a alimentar el motor a vapor que utilizaba 500 lts de agua por hora, otro se encargaba de acercar la leña o paja y otro la introducía en la caldera para mantener los 180° grados que eran necesarios para sostener las 150 libras de presión que el motor necesitaba para hacer funcionar la trilladora en la que trabajan alrededor de 20 personas.
El motor a vapor «Case» restaurado por José Canalis, es modelo 1905, había sido utilizado para el funcionamiento de una trilladora de 5 pies que procesaba unas 80 toneladas por días, como así también era utilizado para tirar un arado de 15 rejas de 16 pulgadas, roturando unos 3800 metros por hora. Además este tipo de tractores eran utilizados para el desmonte, en aserradores y trituradoras de piedras entre otras actividades.
Un exclusivo patrimonio histórico de la agricultura mundial que rodó en la primera colonia agrícola de  Argentina, después de permanecer durante treinta y nueve años en Brinkmann donde fue puesto en valor por José Canalis, paso a ser valorado por la ciudad de Lujan, Buenos Aires para pasar a ser patrimonio del Museo de Tractores del Zoo con su cartel «Adelante Argentina»

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