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San Guillermo: Rendirán homenaje a los hermanos Haidar en el día de la Memoria, la Verdad y la Justicia

Establecerán una escultura evocativa en memoria de los hermanos sanguillerminos  Ricardo, Mirta y Adriana Haidar, asesinados y desaparecidos por la dictadura cívico - militar - eclesiástica. Ricardo fue uno de los tres sobre vivientes de la masacre de Trelew
Una escultura evocativa a los hermanos Ricardo, Mirta y Adriana Haidar, asesinados y desaparecidos por la dictadura cívico – militar - eclesiástica será descubierta este 24 de marzo a las 10, frente al museo de San Guillermo a través de un acto con la participación de familiares de las tres victimas sanguillerminas.
Comprometieron su presencia el intendente Daniel Martina, los Diputados Provinciales Carlos del Frade , José María Tessa y Juan Soffietti, referentes provinciales y de la mesa Nacional de NE, Aida «Chini» Methyaz dirigente, dirigentes de distintas agrupaciones políticas de distintos lugares de la provincia.
La obra es del escultor local Rodrigo Quinteros y el proyecto de memoria pertenece a Nuevo Encuentro San Guillermo quienes al presentar el mismo fundamentaron la importancia de rendir homenaje al Ing. Químico, Ricardo René Haidar; secuestrado en Capital Federal en 1982, la docente Mirta Malena Haidar, y la médica Adriana Isabel Haidar, ambas acribilladas en la vivienda del barrio Don Bosco de Quilmes, donde residían el 27 de febrero de 1977

Desaparecieron su cuerpo
Ricardo Haidar, apodado el turco nació el 15 de enero de 1944 en San Guillermo, fue secuestrado por el Grupo de Tareas 3.3, el 18 de diciembre de 1982 en Buenos Aires, por orden del almirante Jorge Isaac Anaya, comandante en jefe de la Armada y el capitán de navío José María Arriola, director de la Esma.
Curso el secundario en el Liceo Militar de Santa Fe, recibiéndose como ingeniero químico en la Universidad Nacional del Litoral (UNL), donde comenzó a militar en el Ateneo Santa Fe que se había originado en el Colegio Mayor de esa ciudad organizado por la iglesia Católica, desde donde pasaron hacia el nacionalismo revolucionario identificado con el peronismo, formando en 1969 un aparato militar y en mayo de 1970 se incorpora al proceso de integración de la organización político-militar Montoneros, desde donde participó de las Fuerzas Armadas Peronistas.
El 30 de julio de 1970 es detenido en Garín, Bs. As., tras el asalto a la sucursal Fuerza Aérea del Banco de Córdoba y luego trasladado a la cárcel de Rawson, donde el 15 de agosto de 1972 participó de un intento de fuga, siendo recapturado en el aeropuerto de aquella ciudad. Trasladado a la Base Aeronaval Almirante Zar, el 22 de agosto junto a María Antonia Berger y Alberto Camps, fue uno de los tres únicos sobrevivientes del ametrallamiento masivo disfrazado de intento de fuga realizado por personal militar el 22 de agosto de 1972, al introducirse en su celda, donde fue herido. Tras la amnistía dispuesta por el Congreso, logró la libertad el 25 de mayo de 1973.
En el libro «La Patria fusilada», el poeta y periodista Francisco «Paco» Urondo, al entrevistar a, Haidar sintetizaba el marco ideológico que fundamentaba a la lucha: «Los proyectos de las organizaciones armadas revolucionarias, es un proyecto de guerra popular y prolongada. Tiene un carácter estratégico, es decir, metodológicamente nosotros queremos utilizar la guerra popular para alcanzar la toma del poder. Desde ese punto de vista, nosotros, todos los que estábamos en ese momento ahí, estábamos en manos del enemigo; un enemigo poderoso, que lo era entonces y lo sigue siendo ahora, con la diferencia que de que en este momento están en retroceso político, fundamentalmente político. Pero en aquellas circunstancias nuestra perspectiva de salir en libertad era totalmente remota. Nuestro compromiso es un compromiso con el pueblo y con la lucha que teníamos que llevar adelante. La obligación era cumplir con ese compromiso, y la única forma de cumplir con ese compromiso de lucha era completando la fuga».
Como militante histórico del peronismo revolucionario, volvió a la lucha por la causa de liberación nacional, pero al poco tiempo antes la aparición de la Triple A, pasó nuevamente a la clandestinidad, desde donde ocupo un espacios importantes hasta llegar a ser jefe de inteligencia de Montoneros, tras el golpe de 1976, alternó su residencia entre Brasil, Uruguay y Argentina, hasta 1982 en que es secuestrado y desaparecido.
Según la investigación de la Conadep, Ricardo René Haidar fue secuestrado en la vía pública dos días después que se había concretado la Marcha organizada por la Multipartidaria y los organismos de Derechos Humanos y al parecer no pasó por ningún centro clandestino de detención.
Su hijo José Haidar quien vio por última vez a su padre al cumplir dos años en octubre de 1982, cuenta que su padre empezó desde 1966, con el Golpe de Onganía, a involucrarse en la militancia política, integrándose a Montoneros desde la clandestinidad, porque desde el inicio de la militancia política y social comenzó a ser un perseguido.
«Mi padre fue un guerrero, un luchador, y por tal sentido, fue desaparecido. No fue una víctima, sino que él sabía muy bien en dónde elegía luchar y contra quiénes elegía luchar. Sí fue una víctima por lo que le tocó vivir después, ya que ningún ser humano se merece la tortura ni el maltrato, y mucho menos la desaparición. La desaparición es algo realmente terrible», sostuvo el testigo, quien agregó: «lo que acá se exterminó fue un proyecto de país».
Otro de sus hijos Marcos en el acto por los 42 años de la Masacre de Trelew, expresó: «Mi padre perteneció a Montoneros. No agarraban armas porque sí. Eran las condiciones de ese momento. Lucharon por la vida de sus familiares y el pueblo. Como hijos tenemos la obligación de seguir luchando y no bajar los brazos porque si no pasa a ser historia perdida», remarcó.
«Somos sobrevivientes de todo eso. No es una mochila tan pesada. Somos hijos de ellos, que lucharon por sus ideales. Mi madre siempre me dijo: sos hijo de padre desaparecido; un luchador por este pueblo», concluyó.

Mirta y Adriana asesinadas en su
casa y desaparecidas
Las hermanas ambas nacidas en San Guillermo, Mirta Malena el 24 de agosto de 1942 y Adriana Isabel Haidar el 12 de junio de 1948.
Mirta después de recibirse como docente en 1974 se muda a la casa de su hermano, en 1975 Adriana se recibe de médica en la Universidad Nacional de Córdoba, después de trabajar un tiempo en el hospital Rawson, comienza a trabajar en el servicio de anestesiología del policlínico Finochietto, de Avellaneda en el Gran Buenos Aires.
Las dos hermanas se van a vivir a Don Bosco, partido de Quilmes, en la zona sureste del Gran Buenos Aires, donde después del golpe de estado de 1976 aparecen muertas y la información oficial lo atribuye a un enfrentamiento.
El 27 de febrero de 1977, a las 8,30 llegan varios camiones del ejército y rodean la vivienda donde se encontraban las hermanas Haider, dándoles la orden de entrega, a lo que Adriana las contesta: «¡Un montonero nunca se rinde!».
A partir de ese momento comienza una balacera con intercambio de balas, siendo arrastradas por los cabellos hasta la calle para luego ser cargadas en los camiones sin que nunca más se supiera nada de ellas.
Un vecino que fue testigo de la masacre por parte del gobierno de Videla, les grita «¡Asesinos! ¡Matan mujeres!», lo que motivó que los uniformados lo atraparan, le dieran una feroz paliza y lo dejaran tendido en la calle.

Carta
Ricardo escribe una carta a sus hermanas Mirta y Adriana como homenaje a que han muerto combatiendo y resistiendo con las armas que tuvieron a mano
Se han sumado ustedes a la larga lista de héroes esforzados y sacrificados que han dado su vida en esta lucha sin cuartel contra el odiado enemigo.
Al rescatar el valor de sus hermanas expresa, «todos esos valores grandes y hermosos que ustedes poseían cuando vivieron quedan conmigo y seguirán viviendo en mi y en todos los compañeros que quedamos, y si muero yo, seguirán en mis hijos».
Pero no morirán, es todo un pueblo el que sostiene estos valores de humanidad, de amor, de justicia por los humildes y trabajadores y de repudio por los ricos, holgazanes y explotadores.
Fuentes: Militantes del Peronismo Revolucionario, Uno por Uno, de Roberto Baschetti – Diccionario biográfico de la izquierda argentina - Héroes: historias de la Argentina revolucionaria Por Gregorio Levenson y Ernesto Jauretche - Entrevista a Jorge Lewinger - Registro de victimas en el monumento a las víctimas del terrorismo de estado en el Parque de la Memora Buenos Aires.

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