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Condenaron a joven de Freyre por extorsionar a mujeres con sus fotos íntimas

Por Gustavo Molina
“Mucho tiempo esperé este momento, pero jamás pensé que llegaría; pero hoy puedo decir que esta dura historia se terminó para mí, y seguro que para muchas chicas también. Soy quien realizó la denuncia en el año 2012, después de haber padecido durante casi tres años las amenazas y exigencias de un desconocido, dando inicio a una investigación finalizada con la detención del autor.
A raíz de noticias y comentarios que he leído en diferentes medios de comunicación, decidí, a través de la presente, contar mi historia”. Este es el párrafo de una extensa carta que escribió una de las nueve víctimas de Franco Daniel Carignano (28), el músico cuartetero que fue condenado a 14 años de prisión por haber cometido durante años los delitos de abuso sexual gravemente ultrajante calificado por el grave daño a la víctima, facilitación o producción de imágenes pornográficas y corrupción de menores.

El fiscal Hugo Almirón había solicitado una condena de 15 años de cárcel y sostuvo la misma acusación que el juez que condenó al predador sexual.

Lo novedoso de esta condena es que Carignano y sus nueve víctimas –cuatro de ellas menores- nunca tuvieron contacto físico, sólo hubo contactos virtuales; pero según entendió el juez Juan Manuel Ugarte, de la Cámara 8ª del Crimen de la ciudad de Córdoba, el daño psicológico y moral sufrido por las víctimas fue similar al que son sometidas las víctimas de abusos físicos.

Lo que podría calificarse como una práctica de sexting –el envío de textos o mensajes de alto contenido erótico o sexual-, terminó por convertirse en una tortura para nueve jóvenes y adolescentes. Según consta en el voluminoso expediente y se ventiló en el juicio que terminó ayer en la Cámara 8ª del Crimen, Carignano comenzó a exigirles a sus víctimas que le enviaran más fotos suyas desnudas. Luego, el músico creó un perfil falso de estas mujeres con esas fotos y les informó que si no le enviaban más fotografías, haría públicas esas cuentas de la red social a nombre de las mujeres.

En septiembre de 2016, hace dos años, Carignano fue detenido a raíz de la prueba colectada por el fiscal Gustavo Dalma, luego de que una de las mujeres extorsionadas se animara a denunciarlo. Se habían conocido en 2009 e inmediatamente el ex tecladista del grupo TruLaLá comenzó a pedirle fotos desnudas, Y luego comenzó la extorsión. Tras la detención de Carignano, la joven escribió una carta, donde señaló que su inocencia e inexperiencia la llevó a convertirse en una víctima: “Si bien yo cometí un error que cualquier adolescente puede cometer, por el mismo pagué un sufrimiento durante siete años. Debemos concientizar que estas cosas pasan, y que ‘quien las hace, las paga’, siendo necesario que quienes sean víctimas de esta persona se animen a realizar la denuncia”.

La investigación estuvo a cargo del fiscal Gustavo Dalma, quién luego le envió la causa a la fiscal Ingrid Vago de la Fiscalía de Instrucción de Delitos contra la Integridad Sexual.

Carignano había sido detenido luego de los operativos ordenados por el fiscal Dalma, quien realizó una minuciosa investigación junto a peritos de la Unidad de Delitos Informáticos y Cibercrimen de la Dirección de Investigación Operativa de la Policía Judicial. En el operativo en el que el sospechoso fue detenido en Córdoba, se secuestraron notebooks, PC’s, discos rígidos, CD’s y teléfonos celulares. Las primeras pericias realizadas a los dispositivos electrónicos revelaron que Carignano habría extorsionado con el mismo modus operandi a otras mujeres: a estas víctimas también las conoció a través de las redes sociales y, luego de obtener imágenes íntimas de ellas, les exigó que le enviaran más fotografías a cambio de no hacerlas públicas. Esas víctimas se sumaron a la causa, además de la chica que realizó la primera denuncia.

La fiscal Ingrid Vago, por su parte, confirmó que el modus operandi que Carignano puso en marcha entre 2009 y 2016 era bastante simple: entablaba una relación de amistad virtual con adolescentes y jóvenes mujeres; a las que les solicitaba fotografías en ropa interior. Y luego las amenazaba con publicar esas fotos, si no le enviaban más imágenes en situaciones de vulnerabilidad de género.

“Comenzó a finales del año 2009 en la red social Messenger, cuando un tal ‘Andrés’ me agrega a la misma; entablamos una ‘amistad’ y tiempo después, cuando había confianza entre ambos me pidió que le mandara una foto en ropa interior, a lo cual, en un primer momento me negué, pero fue luego de tantas insistencias que accedí y ya no hubo vuelta atrás. Una vez enviada esta primera foto, él comenzó a exigirme más (ya sin ropa interior), amenazándome con que, si no lo hacía, iba a divulgar la foto a todos mis contactos”, detalló la primera joven que denunció a Carignano.

En su carta, la víctima revela, además, que “por miedo a que lo hiciera, asentí y fueron casi siete años en los que esta persona ‘aparecía’ cada dos o tres meses exigiéndome que envíe más material. Hasta 2012 su conexión fue a través de Messenger, enviándome e-mails donde sus asuntos eran tales como: “Fotos en bolas”, “Subo fotos a tus amigos”, “Esta semana armo una cadena por Facebook”, entre otros con el mismo nivel de intimidación”.

Fue así, que durante siete años, el músico utilizaba perfiles falsos y desde distintas redes sociales intimidaba y extorsionaba a sus víctimas; amenazándolas con subir a Facebook sus fotos en ropa interior o desnudas. Las veces en que las mujeres se negaron a seguir accediendo al acoso y la violencia psicológica, Carignano publicó las fotos que tenía en su poder.

Tras siete años de padecimientos, un día la víctima que se animó a exponer a Carignano, le contó lo que le estaba pasando a su novio; quien le sugirió hacer la denuncia penal que terminó ayer con la condena a 14 años de cárcel: “Juntos afrontamos la situación, decidimos realizar la denuncia a mediados de ese año y cerrar mi correo”. Pero la extorsión del delincuente siguió: “Prontamente, su contacto comenzó a través de la red social Facebook, donde su metodología seguía siendo la misma, exigirme fotos y también videos a cambio de no hacer público lo ya enviado. A lo largo de estos años esta persona utilizó más de 20 perfiles de Facebook (en un principio de hombres, luego de mujeres) para contactarme. Sus amenazas se hacían visibles a través de la utilización de mis fotos desnuda como foto de perfil (…) y enviándoles solicitudes de amistad y mensajes a mis amigos diciendo que era mi compañera de facultad”.

La víctima aseguró que “nunca conocí a mi acosador, no sabía quién era, jamás supe su verdadera identidad ni nada de su vida, podría habérmelo cruzado en cualquier lugar sin darme cuenta. Fueron años horribles, cuando pasaban dos o tres meses de su último contacto yo sabía que en cualquier momento iba a volver a escribir, y pensaba: ¡¿Qué me va a pedir esta vez?!”.

Durante una charla por chat, Carignano le confesó a esta víctima por qué la sometía a sus bajos instintos:“Lo hago como un logro para mí, porque no es lo mismo mirar a una que lo hace por plata o porque le gusta, que ver a una mina común”.
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