Morteros, Córdoba, Argentina /
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Protocolo Actuación Policial de Actos de Violencia Familiar
En Morteros no se cumple y víctimas son revictimizadas

Generalmente quienes sufren violencia son instadas a no realizar las denuncias contra los agresores.
La policía de Morteros no estaría aplicando el Protocolo de Actuación Policial de Actos derivados de Violencia Familiar, ya que en muchos casos cuando las víctimas llegan a la sede policial, la respuesta que encuentran es «no podemos hacer nada», no se les toma denuncia,
como así tampoco reciben contención e información, menos aún prevención según se desprende de testimonios de víctimas de violencia familiar.
En los casos que logran le tomen la denuncia, muchas veces queda solo en eso y cuando en algo avanzan a través de Tribunales como obtener una orden de exclusión, además de demorar en la notificación, generalmente no se controla su efectivo cumplimiento con los riesgos que esto significa.
Cuando las victimas tras haber sufrido un hecho de violencia llegan a la comisaría, muchas veces juntas a sus niñas y niños pidiendo ayuda, la respuesta más común que encuentran en la policía es que ellos no pueden hacer nada y en el mejor de los casos que busquen algún familiar que los pueda albergar. 
Al pretender realizar la denuncia, les sugieren que hagan una exposición. Es bastante común que traten de persuadir a la víctima para que no denuncien con distintos argumentos, según expresan las víctimas les dicen que para que van a denunciar, si total en pocos días a ella se le va a pasar el enojo, lo va a perdonar y van a volver a estar juntos. No faltan las machistas preguntas ¿Y vos que hiciste para que te pegue?, ¿No habrás estado con otro?
Actitudes de desprecio, desentendimiento, despersonalización, ironía, indiferencia y superioridad entre otras actitudes que penetran dolorosamente en la autoestima de la mujer fueron recogidas en testimonios que reproducimos con nombres ficticios para no seguir victimizando a las víctimas.
«Yo fui varias veces a la policía para denunciar, pero nunca me dieron protección, me decían que lo dejara en sus manos, hablaban con mi marido, yo no tenía como mantener a mis hijos, así que volvía con él y soportaba los gritos y los golpes, cada vez que se ponía loco por cualquier cosa», cuenta Susana, quien desde hace algo más de un año se separó gracias al apoyo de una amigo, pero aún, si bien no sufre golpes, sigue sufriendo violencia psicológica 
Ángela cuenta que su esposo con quien convive desde hace trece años, nunca llegó a ser agredida físicamente, pero tiene la obsesión de que ella le es infiel, la persigue, «me cela por todo, no me deja ver a ningún familiar varón. Los días que le toca trabajar de noche le dice a la nena que se tiene que quedar despierta para controlar que yo no deje entrar a ningún hombre a la casa. Cuando le dan esos ataques de celos me dice de todo menos linda, dos veces intentó pegarme, fui a la policía, pero me dijeron que mientras no tenga alguna marca, no me pueden tomar la denuncia porque no me pegó. Me dijeron que si lo denunció en tribunales puede perder el trabajo, me quiero separar pero no tengo trabajo, no tengo donde vivir, ahora me decís que puedo ir a la municipalidad, no sabía que había un lugar para las mujeres que sufren, espero que alguien me pueda ayudar»
Una mujer con el dolor aún reflejado en su cara, que comienza negando la existencia de hechos violentos en el seno de su hogar y después entre llanto pide encarecidamente que nada se diga, mientras nos cuenta que una madrugada en que su pareja llegó totalmente alcoholizado y la comenzó a golpear ferozmente, escapó de la casa junto a sus dos hijas, «Cansada de todo, sin pensar en nada, me fui a la comisaría a denunciar, estaba con los ojos en compota, me atendió un agente, me trato bien, me dijo que no me convenía hacer la denuncia, que ellos iban a solucionar las cosas. Me pidió que esa noche me vaya a la casa de mi mamá y que al día siguiente ya cuando se le pasara la borrachera, todo iba a estar tranquilo y que si volvía a pasar me buscara un abogado. Cuando se entero que había ido a la policía me molió a palos, no quiero hacer más nada»
Gabriela que fue amenazada de muerte por su ex novio, con bronca dice «fui a la policía, pero como no había ninguna prueba, ni siquiera lo citaron para preguntar algo».
En otro de los casos, la mujer junto a su pequeña hija fue echada violentamente de su casa por su pareja, fue a la policía, le sugirieron que haga una exposición y que se fuera a la casa de algún familiar, al día siguiente se encontró con que le había quemado la ropa y roto todo en la casa. Ante el hecho fue con un abogado le tomaron la denuncia por violencia por un lado y por otro lado una denuncia por los daños. Al medio día logró una orden de exclusión, la policía recién notificó al violento a la noche, pero a pesar de la exclusión la siguió intimidando en la calle. La justicia los enfrentó en una audiencia que no habría sido documentada, hace ya un tiempo que ocurrió y sigue esperando que la justicia prevenga que vuelva a sufrir ella y su hija.
Claudia, quien después de poner un abogado obtuvo una orden de exclusión a 200 metros, con bronca dice que está cansada de ir a la policía, «me insulta y me amenaza cada vez que me ve. Cayó una vez a mi casa, llamé dos veces a la policía, nunca vinieron. Se habla mucho de la violencia familiar en los medios, pero nadie hace nada».
Un hombre golpeo salvajemente a su ex esposa con ladrillos y golpes de puño frente a sus hijas después de sacarla de una fiesta familiar. Al día siguiente el hombre que cuenta con una restricción judicial de acercamiento a la mujer, se apersonó en la vivienda donde esta reside junto a sus hijas. La víctima ante los reiterados hechos pidió a la justicia que actúe antes que sea tarde.

Revictimizadas
Cuando logran que las denuncias sean tomadas, en algunos casos tienen que soportar la violencia psicológica policial y judicial ante las actitudes burocráticas entre los distintos sectores de la justicia como fiscalía, Juzgado de Menores, las demoras de trámites, pericias, frente al nerviosismo, la angustia, ansiedad y depresión ante la premura del diligenciamiento y tratamiento concreto del caso, sufriendo una nueva victimización, después de ser desmerecida su voz por la policía.
Existen casos en que se cumple con el requerimiento protocolar, pero sin demasiado acciones que ayuden a solucionar la problemática de la mujer que asiste en busca de amparo, donde es frecuente la confrontación de la víctima con el agresor en audiencias requeridas por la justicia, sometiendo nuevamente a una situación de victimización.
La reiteración de nuevos hechos de violencia sobre la misma persona, emerge como un indicador que los actos violentos no son prevenidos, evitados o controlados al no ser aplicado el Protocolo de Actuación Policial de Actos derivados de Violencia Familiar, sumada a la lentitud del proceso judicial, termina produciendo la desprotección de la mujer víctima de violencia, que hace que sufra no solo las consecuencias del maltrato perpetrado por el agresor, sino que también sufre el maltrato policial y judicial.
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